Arquitectura y decoración

Capilla Real de Granada

 

ARQUITECTURA Y DECORACIÓN DEL TEMPLO

La Capilla de los Reyes Católicos fue concebida como lugar de enterramiento íntimamente vinculado a la Catedral, pero sin fundirse con su arquitectura. Está construida con una sola nave, presbiterio ochavado precedido de gradas, crucero de escaso desarrollo y coro alto a sus pies, para ser panteón real de D. Fernando y Dª. Isabel, de D. Felipe I y Dª. Juana I, y de D. Miguel, príncipe de Asturias. Como capilla funeraria ninguna, en España, le aventaja en tamaño; en ella es preciso resaltar tanto su sencillez como su riqueza por la generosa dotación de la Reina.

La Capilla Real sólo presenta una fachada exterior pues sus otros tres lados están unidos a la Catedral, al Sagrario y a la Lonja. Sus muros están apoyados en contrafuertes que rematan floridos pináculos coronados con antepechos calados y con elegantísima crestería; completan su decoración gárgolas y ventanales de sobria elegancia, campeando por doquier los escudos y las iniciales de los Reyes Católicos. En la única fachada exterior, una portada de tipo plateresco; su arco semicircular lo encuadran pilastras con figuras de maceros y sobre el entablamento, con el águila bicéfala en el centro, el frontispicio, flanqueado de candeleros y con tres hornacinas que cobijan la estatua de la Virgen con el Niño flanqueada por las de los Santos Juanes.

La arquitectura de la Capilla Real de Granada corresponde al denominado estilo Isabel, vertiente peculiar del gótico añadiéndole los alardes ornamentales del flamígero. Sus estructuras arquitectónicas, realizadas con gran sobriedad, contrastan con los primores decorativos. Así, los muros lisos se contraponen con los adornos de las cresterías, de las bóvedas, de las portadas, de los motivos heráldicos y del friso azul que recorre la parte alta de los paramentos con esta inscripción en caracteres góticos:

» Esta capilla mandaron edificar los muy católicos don Fernando y Doña Isabel, Rey y Reina de las Españas, de Nápoles, Sicilia y Jerusalén. estos conquistaron este reino de Granada y lo redujeron a nuestra fe y edificaron y dotaron las iglesias y monasterios y hospitales dél y ganaron las islas de Canarias y Las Indias y las ciudades de Orán, Trípoli, Bugía, y destruyeron la herejía y echaron los moros y judíos de estos reinos y reformaron las religiones. finó la Reina martes veinte y seis de noviembre de mil quinientos y quatro. finó el Rey miércoles veinte y tres de enero, año de mil y quinientos y diez y seis. acabose esta obra año de mil y quinientos y diez y siete años.»

 

 
 

LAS TRES PORTADAS DE LA CAPILLA REAL

 

 

CAPILLAS Y CAPILLETAS

En la original distribución de la planta de la cabecera del templo destacan, a ambos lados del presbiterio, dos capilletas hornacinas laterales antes del altar mayor; estos elementos arquitectónicos los considera Pita Andrade «de la mayor originalidad».

Los retablos están dedicados a Santa Apolonia y a San Miguel; su efecto decorativo se proyecta en diagonal hacia el centro del crucero, desde donde pueden apreciarse bien enmarcados por el arco apuntado de las pequeñas capillas cubiertas por bóvedas de nervios góticos. Los retablos barroquizan, una vez más, espacios concebidos y trazados en gótico.

A ambos lados de la nave, se abren dos capillas, destacando la de la Santa Cruz y la de San Ildefonso.

Capilla de la Santa Cruz

Esta primera capilla cerrada con una reja —dedicada igualmente a la Santa Cruz— centra frontalmente el eje de la puerta principal del templo; desde ella, comprendemos la importancia de este pequeño pero principal espacio. Su retablo barroco ocupa todo el fondo de la capilla hasta el arranque de las bóvedas góticas. Está dividido en tres calles y alzado en dos pisos entre los que se desarrolla una valiente cornisa de libres y entrecortados ritmos donde se eleva todo un apoteósico rompimiento expresando la libertad compositiva del barroco.

En el centro, y aprovechando la ventana abierta en el muro exterior, se presenta en efectista contraluz la Santa Cruz enmarcada de apoteosis y riqueza. En los lienzos se reproducen la Inmaculada, San Juan y San José con el Niño en sus brazos. Acentuando la fuerza de atracción del retablo, dos excelentes medias figuras, talladas en madera y policromadas de José Risueño: Ecce Homo y Dolorosa, obras características de la escultura barroca granadina. Su cercano naturalismo, de expresión íntima y recogida invita, en contraste con la riqueza del fondo del retablo, a la meditación piadosa, a la contemplación detenida.

Capilla de San Ildefonso

En la capilla de San Ildefonso además de un retablo renacentista se muestran entre otros dos relieves también renacentistas del Triunfo de la Santa Cruz y la Creación de Eva.